martes, 4 de febrero de 2025

¿Tolerancia o Acceptación?

 En la última columna de radio el tema fue el de este título: tolerancia o aceptación?  entre toda la participación de los oyentes quedó bien en claro que el término “tolerancia” Tenía cargado un sentido de intransigencia. Si vamos al diccionario la palabra tolerancia es sinónimo de la palabra aceptación.  Sin embargo en el uso cotidiano que le damos a la palabra tolerancia y para nuestros queridos oyentes esa palabra en realidad estaba cargada de un sentido negativo.

Tuve la impresión de que para los oyentes tolerar es aguantar.

 y como todos sabemos que cuando aguantamos llega un momento en que no aguantamos más,  la palabra tolerancia no vendría a ser la más linda como para decir o definir cuestiones acerca de algo,  cualquiera sea ese algo. 

Luego hablamos de la palabra aceptación. Y está así que tuvo buena repercusión,  aceptar significa decir que sí, abrir la mente, abrir la conciencia, dejar que las cosas fluyan o sucedan. 

Aceptar implicaría entonces ver la realidad tal y como es. 

 Y luego vino el otro debate: ¿ tenemos que aceptar todo? Y concluimos que por supuesto que no,  entre todos construimos la idea de que aceptar o no aceptar tiene que ver con las cuestiones de valores universales. Tenemos derecho a ser aceptados sin importar nuestra raza, género, nacionalidad, etc. 

Pero… aceptar o no aceptar a otra persona también tiene que ver con las costumbres de la otra persona?. Y eso es otro tema. Te espero en la próxima. Lic Adriana Bonza. Licenciada en Psicología.


Ilustración: collage manual de mi autoria.



lunes, 16 de diciembre de 2024

Yo fui angelito en un pesebre viviente


En mi niñez, el gran acontecimiento barrial  para las navidades era el pesebre viviente. El mundo estaba mucho menos globalizado que ahora, comentario obvio pero lo escribo igual para que no se espanten los pequeños que puedan llegar a leer esto.  La parroquia o la escuela local convocaba y nuestras madres organizaban el evento: fecha, hora, compartían atuendos significativos utilizados en años anteriores y previsoramente guardados  (háblame de moda circular): pastores, angelitos, túnica varias, en fin, recreaban todos los outfits posibles que se hubieran usado (o eso) en Belén. Un par de días antes de la Navidad se producía el pesebre viviente. En mis infancias en San Vicente-glorioso barrio de Córdoba-recuerdo haber visto algún San José y María adultos participando de ese evento. 
Como el tiempo ha pasado y me encuentro viviendo en esta etapa de casi ningún pesebre viviente ni no viviente, me siento casi en la obligación de compartir estos sentimientos emociones y pensamientos para esta época. Y la gran pregunta

¿Dónde pasamos las Fiestas y con quién? 

Así como fui angelito sin disforia de género, formando parte de una especie de show que se producía antes y durante el momento del desfile por las calles del barrio, actualmente me propongo disfrutar.
A mi manera, ya no voy a ningún lugar que no quiera ir. Elijo desde el placer qué lugares voy a frecuentar, qué personas voy a dejar estar en mi vida, y extiendo esta normalización a cualquier momento de mi vida-no solo las fiestas. 
Pasaron las épocas en que todo lo decidía en función de otras personas, como cuando fui angelito en el pesebre viviente. 
Si juntarse viene bien, y aquellos que me invitan van a proporcionar un momento de disfrute honesto y sano, ahí estaré. De lo contrario no y me daré a la fuga. He pasado alguna fiesta a solas, mintiendo acerca de mi paradero para no tener que explicar por qué quería pasarla a solas. Porque la vez que dije "la voy a pasar sola" se armó un revuelo y todo el mundo quería acompañarme.
Pasar las fiestas y estar cómodos, en ojotas porque en este hemisferio hace calor, comer lo que queremos, deshacernos de los mandatos, elegir nuestros propios rituales de cierre de ciclos, elegir nuestras compañías, hacerlo a nuestra medida. 
Animate a ser diferente. 

miércoles, 16 de octubre de 2024

el Arte ¿transforma?

 En esta tarde con alguna lluvia en este lugar vamos a tratar de conversar acerca del poder transformador que tiene el arte. 

Para arrancar a mí me gustaría comentar acerca de una gran anécdota que involucra a un músico argentino conocido mundialmente: Astor Piazzola.

El gran Astor Piazzola antes de ser músico tenía destinado un trabajo con un  puesto bancario. 

Se cuenta que el día que tenía que comenzar con ese trabajo,  siendo muy joven,  y queriendo seguir su deseo de ser músico,  llegó hasta la puerta del banco y no entró.

Comentaría luego que se había dado cuenta de que si entraba a ese lugar iba a ser un error.  A partir de ese momento decidido a triunfar como músico comienza a componer y a dar conciertos.  Fue en ocasión de uno de estos conciertos que estaba en Europa,  y momentos antes de comenzar con el espectáculo recibió una terrible noticia: había fallecido su papá.  Las personas allegadas a él en ese momento cuentan que de igual manera subió al escenario,  dio el concierto.  Cuentan que al terminar y al ponerse de pie no logró hacerlo,  y tuvo que ser asistido para lograr mantenerse en pie.  Cuentan que estaba profundamente atravesado por el dolor de la noticia que había recibido. 

 Luego de terminado el concierto se retiró a su habitación de hotel,  tomó su  acordeón y comenzó a tocar. Esa  experiencia de tocar al azar,  atravesado por el dolor,  dio lugar a una de las más bellas melodías que han sido interpretadas infinidad de veces: “adios Nonino”. 


Traje esta anécdota el día de hoy porque me pareció un buen ejemplo y un claro ejemplo de cómo el dolor puede transformarse en algo tan bello como esa música. 


Hacer del arte un lugar de construcción en el cual volcar las emociones Es toda una travesía.  sin embargo el arte puede construir ese lugar,  es posible hacerlo.  termina convertido en el mejor lugar a donde colocar toda la energía que puede llegar,  sin ser canalizada de manera sana,  a convertirse en síntomas.


 Para eso es necesario que ocurra un par de cosas: cuando el autor se conecta desde la emoción con la obra, pueden surgir unas obras maravillosas. Las más grandes emociones dan lugar a las más grandes obras.

Todo lo que implica técnica y nada más que técnica se queda como huérfana,  le estaría faltando el alma.  el alma que es otorgada por esa conexión emocional del artista, y por esa cercanía que mejora la vida,  Cuando alguien le pone emoción le transforma en algo más sano y mejor.

 El arte puede traer respuestas y sentidos a las preguntas de quiénes somos,  qué deseamos,  Por qué buscamos lo que nos hace bien,  o por el contrario, por qué no lo buscamos. 

Conectarse con el deseo le da sentido a la vida humana.  la especie humana es la única capaz de desear.  es la única que no necesita cosas sino deseos para movilizarse. 



miércoles, 9 de octubre de 2024

¿Que tesoros oculta nuestro Inconsciente?

 



¿Que tesoros oculta nuestro Inconsciente?

Hola queridos Buenos días!  Si hay un tema que me apasiona para hablar o para comentar es el que vamos a tratar en el día de hoy, y justamente me apasiona por qué es complejo,  vasto, y muy rico para explorar. 

Hablaremos de la Sombra. 

La Sombra es todo aquello que está dentro de nosotros y desconocemos . ¿Es muy fácil esta definición?  Bueno vamos a complicarla un poco: Carl Jung, una figura monumental en la historia de la psicología, introdujo teorías que han transformado nuestra comprensión de la mente humana. Su concepto de la Sombra abarca aquellos aspectos de la personalidad que son relegados al inconsciente debido a que son percibidos como incompatibles o indeseables.

Lo apasionante de empezar a explorar esto es que  a través de profundizar en  el concepto y la vivencia,  lo que buscamos es que la persona no se quede dentro de sus propios pensamientos sino que vaya transformando su vida a través del desarrollo de estos conceptos. 



Comenzamos: al principio, el ser humano chiquitito (bebé) empieza a andar por el mundo; es frágil, pequeñín y empieza a través de sus vivencias instintivas/intuitivas a probar que le sirve y que no le sirve para vivir. 

Ni siquiera hace falta tener uso de la palabra para esto. Y me parece importante decirlo porque desde que nacemos, estamos en ese plan. 

De esa manera vamos desarrollando nuestra persona que es otro concepto de Jung:  vamos constituyendo una manera de ser ante los demás como una máscara, de allí deviene la palabra personalidad. 

Esa personalidad que construimos para mostrar hacia los demás, tiene en su interior un montón de cosas que hemos ido juntando por así decirlo a medida que íbamos transcurriendo nuestras vidas.  Todo aquello que "nos servía" para desarrollarnos porque era aprobado por los demás,  todo aquello que estaba permitido en el contexto en donde vivimos,  todo aquello que era aplaudido por nuestra familia o nuestro entorno,  formó parte de esa personalidad que mostramos al mundo.  es la parte visible de nuestro ser. 

¿Qué quiere decir esto? que vamos constituyendo una manera de ser ante los demás: la persona. Es aquello que mostramos hacia el mundo peeeeero. (Siempre hay un pero) instintivamente reprimimos  el rasgo opuesto al que mostramos,  porque todo en este mundo fenoménico tiene dos polos. Así como la luz y la sombra,  lo bueno y lo malo,  el día y la noche.  vivimos en un estado constante de polaridad. La Sombra es uno de esos polos.



Psicológicamente,  cuando uno de estos mecanismos funciona tendemos a exagerar y a usarlo para situaciones en las que convendría utilizar más flexiblemente otras modalidades de ser. (Y esas modalidades las mandamos a la parte de Sombra)

Por ejemplo si una persona es muy proactiva y está acostumbrada a solucionar sus problemas de manera inmediata sin procrastinar, y cuando llegue al momento de necesitar ayuda no pide, no puede delegar funciones, no puede dejar que otros le abracen y le permitan descansar, está haciendo un uso exagerado y poco flexible de un rasgo de personalidad que en sí no es ni malo ni bueno sino que lo que no está correcto es la poca flexibilidad y la exageración en la utilización de ese recurso de vida. 

¿En estos casos, cómo recuperamos el recurso que no aparece? ¿Se pueden recuperar nuestros aspectos “sombríos" ?

¡Por supuesto que sí! Es más, considero absolutamente necesario recuperar los aspectos sombríos para ser personas y seres humanos completos.

Muchas veces ocultamos los rasgos sombríos porque quizás hemos olvidado que los tenemos o quizás los conocemos y nos dan vergüenza, o los consideramos negativos, pueden ser considerados negativos no solo por nosotros mismos sino por nuestro entorno de origen. Quizás en una familia ser independiente, o tener independencia como rasgo sea un concepto absolutamente ligado al género de la persona que compone esa familia. Esas cuestiones de ocultamiento de rasgos en una familia tiene que ver con una sombra familiar,  y pueden verse a través de la reconstitución del árbol genealógico, a través de la indagación de esa dinámica para ver qué lugares ocupan los conceptos, los ideales de vida, los rasgos de carácter dentro de ella o dentro de los ancestros. 

Puede ocurrir que hayamos vivido casi toda nuestra existencia de la manera en como los mandatos familiares nos dispusieron y de pronto descubrimos que ese “talle”, esa vida ya no nos entra más y que necesitamos otro más, otro talle, otro modo  y que además lo tenemos dentro de nosotros, está dentro de lo que se considera la Sombra. Aquellos rasgos ocultos,  que nosotros mismos mantuvimos ocultos para que no afloraran porque estaban mal vistos. Al principio puede ser que no nos sintamos adecuados ejerciendo ese  rasgo de personalidad, porque se empieza a ampliar y consolidar la identidad que estaba escondida. Es muy hermoso saber qué podemos tener a mano esos rasgos cuando nos hacen falta.  Es muy hermoso saber que todos tenemos esa posibilidad. Y de hecho lo más hermoso es saber que si lo necesitamos contamos con esas capacidades,  aunque hayamos aprendido a mantenerlas ocultas. Eso nos hace seres completos. 



¿Hay alguna edad para darse cuenta de esto? Y aquí voy a volver a la teoría de nuestro querido Carl Gustav Jung  quien propone que en una primera mitad de la vida al ser humano le lleva todo su tiempo ejercer y desarrollar su parte individual, es decir aprender a funcionar en una familia y en una sociedad. Dentro de esa familia o algo parecido no se puede sobrevivir si no se aceptan las reglas que en la misma se plantean por lo tanto escondemos las partes que a las personas grandes de nuestro entorno no les gustan o son desaprobadas para adaptarnos a la sociedad, hasta más o menos la adolescencia en que ahí también ocurren otros cambios. Dentro de la adolescencia ocurre “La Rebeldía”: pintarse el pelo de verde y aceptar que sí o sí se tiene que ser rebelde, sin darnos cuenta de que esos cambios tampoco le pertenecen al adolescente sino que son bastante culturales. De hecho, la adolescencia no es un período igual, ni se vive igual en todas las culturas. 

Seguimos con este curso vital y la sociedad le pide al ser que estudie o que trabaje, se enamore, tenga hijos y corra y trabaje para sostener a esos hijos y así vamos llegando a más o menos la mitad de la vida. En este momento algunas personas tienen la vida encaminada y otras están al borde del derrumbe. 

Más allá de cualquiera de las dos opciones empieza a ocurrir algo en nuestra psique: Primero que esta segunda mitad de la vida-en este momento- ocurre un poco más tarde, es posible comenzar a ser feliz más tarde de los 40 o más tarde de los 50 años. El problema fundamental es que queremos vivir nuestra vida en la segunda mitad, con las reglas que aprendimos en la primera mitad. 

¡Y es imposible! La vida humana puede compararse con el recorrido que hace el sol: por la mañana asciende e ilumina el mundo, al mediodía alcanza su grado más alto y a la tarde comienza a disminuir su luminosidad. La mañana y la tarde son igual de importantes. Sin embargo la luz es diferente. Las reglas son diferentes. Aceptar esta realidad significa reconocer la curva vital, a la cual debemos ajustar nuestra realidad. El camino ahora es hacia adentro. El camino ahora es hacia la introversión en lugar de la expansión. Lo que debemos encontrar en la juventud ya lo encontramos,  ahora  la persona en la tarde debe realizar un camino interno hacia los descubrimientos que guarda. Ese camino empieza con la aceptación de su propia Sombra. Significa dar lugar a esos rasgos ocultos que no son negativos sino negados, pueden ser por ejemplo un talento no desarrollado, una manera de plantarse ante la vida que no se había utilizado, un hobby para tener.  Pueden incluir dejar de ser aquella a quien siempre recurren cuando hace falta algo y que siempre está dispuesta a ayudar. Hay miles de ejemplos. Primero, en esta segunda mitad, aceptar la Sombra, dejarla ser, dejar que fluya. Ese camino que comienza así, va a culminar con el desarrollo del  sí mismo. Eso lo hablamos en otro posteo. 

Buenas buenas, hablemos de los Tesoros de nuestro Inconsciente!

 









Hola queridos Buenos días!  Si hay un tema que me apasiona para hablar o para comentar es el que vamos a tratar en el día de hoy, y justamente me apasiona por qué es complejo,  vasto, y muy rico para explorar. 

Hablaremos de la Sombra. 

La Sombra es todo aquello que está dentro de nosotros y desconocemos . ¿Es muy fácil esta definición?  Bueno vamos a complicarla un poco: Carl Jung, una figura monumental en la historia de la psicología, introdujo teorías que han transformado nuestra comprensión de la mente humana. Su concepto de la Sombra abarca aquellos aspectos de la personalidad que son relegados al inconsciente debido a que son percibidos como incompatibles o indeseables.

Lo apasionante de empezar a explorar esto es que  a través de profundizar en  el concepto y la vivencia,  lo que buscamos es que la persona no se quede dentro de sus propios pensamientos sino que vaya transformando su vida a través del desarrollo de estos conceptos. 



Comenzamos: al principio, el ser humano chiquitito (bebé) empieza a andar por el mundo; es frágil, pequeñín y empieza a través de sus vivencias instintivas/intuitivas a probar que le sirve y que no le sirve para vivir. 

Ni siquiera hace falta tener uso de la palabra para esto. Y me parece importante decirlo porque desde que nacemos, estamos en ese plan. 

De esa manera vamos desarrollando nuestra persona que es otro concepto de Jung:  vamos constituyendo una manera de ser ante los demás como una máscara, de allí deviene la palabra personalidad. 

Esa personalidad que construimos para mostrar hacia los demás, tiene en su interior un montón de cosas que hemos ido juntando por así decirlo a medida que íbamos transcurriendo nuestras vidas.  Todo aquello que no servía porque era aprobado por los demás,  todo aquello que estaba permitido en el contexto en donde vivimos,  todo aquello que era aplaudido por nuestra familia o nuestro entorno,  formó parte de esa personalidad que mostramos al mundo.  es la parte visible de nuestro ser. 

¿Qué quiere decir esto? que vamos constituyendo una manera de ser ante los demás: la persona. Es aquello que mostramos hacia el mundo peeeeero. (Siempre hay un pero) instintivamente reprimimos  el rasgo opuesto al que mostramos,  porque todo en este mundo fenoménico tiene dos polos. Así como la luz y la sombra,  lo bueno y lo malo,  el día y la noche.  vivimos en un estado constante de polaridad. La Sombra es uno de esos polos.



Psicológicamente,  cuando uno de estos mecanismos funciona tendemos a exagerar y a usarlo para situaciones en las que convendría utilizar más flexiblemente otras modalidades de ser. (Y esas modalidades las mandamos a la parte de Sombra)

Por ejemplo si una persona es muy proactiva y está acostumbrada a solucionar sus problemas de manera inmediata sin procrastinar, y cuando llegue al momento de necesitar ayuda no pide, no puede delegar funciones, no puede dejar que otros le abracen y le permitan descansar, está haciendo un uso exagerado y poco flexible de un rasgo de personalidad que en sí no es ni malo ni bueno sino que lo que no está correcto es la poca flexibilidad y la exageración en la utilización de ese recurso de vida. 

¿En estos casos, cómo recuperamos el recurso que no aparece? ¿Se pueden recuperar nuestros aspectos “sombríos" ?

¡Por supuesto que sí! Es más, considero absolutamente necesario recuperar los aspectos sombríos para ser personas y seres humanos completos.

Muchas veces ocultamos los rasgos sombríos porque quizás hemos olvidado que los tenemos o quizás los conocemos y nos dan vergüenza, o los consideramos negativos, pueden ser considerados negativos no solo por nosotros mismos sino por nuestro entorno de origen. Quizás en una familia ser independiente, o tener independencia como rasgo sea un concepto absolutamente ligado al género de la persona que compone esa familia. Esas cuestiones de ocultamiento de rasgos en una familia tiene que ver con una sombra familiar,  y pueden verse a través de la reconstitución del árbol genealógico, a través de la indagación de esa dinámica para ver qué lugares ocupan los conceptos, los ideales de vida, los rasgos de carácter dentro de ella o dentro de los ancestros. 

Puede ocurrir que hayamos vivido casi toda nuestra existencia de la manera en como los mandatos familiares nos dispusieron y de pronto descubrimos que ese “talle”, esa vida ya no nos entra más y que necesitamos otro más, otro talle, otro modo  y que además lo tenemos dentro de nosotros, está dentro de lo que se considera la Sombra. Aquellos rasgos ocultos,  que nosotros mismos mantuvimos ocultos para que no afloraran porque estaban mal vistos. Al principio puede ser que no nos sintamos adecuados ejerciendo ese  rasgo de personalidad, porque se empieza a ampliar y consolidar la identidad que estaba escondida. Es muy hermoso saber qué podemos tener a mano esos rasgos cuando nos hacen falta.  Es muy hermoso saber que todos tenemos esa posibilidad. Y de hecho lo más hermoso es saber que si lo necesitamos contamos con esas capacidades,  aunque hayamos aprendido a mantenerlas ocultas. Eso nos hace seres completos. 



¿Hay alguna edad para darse cuenta de esto? Y aquí voy a volver a la teoría de nuestro querido Carl Gustav Jung  quien propone que en una primera mitad de la vida al ser humano le lleva todo su tiempo ejercer y desarrollar su parte individual, es decir aprender a funcionar en una familia y en una sociedad. Dentro de esa familia o algo parecido no se puede sobrevivir si no se aceptan las reglas que en la misma se plantean por lo tanto escondemos las partes que a las personas grandes de nuestro entorno no les gustan o son desaprobadas para adaptarnos a la sociedad, hasta más o menos la adolescencia en que ahí también ocurren otros cambios. Dentro de la adolescencia ocurre “La Rebeldía”: pintarse el pelo de verde y aceptar que sí o sí se tiene que ser rebelde, sin darnos cuenta de que esos cambios tampoco le pertenecen al adolescente sino que son bastante culturales. De hecho, la adolescencia no es un período igual, ni se vive igual en todas las culturas. 

Seguimos con este curso vital y la sociedad le pide al ser que estudie o que trabaje, se enamore, tenga hijos y corra y trabaje para sostener a esos hijos y así vamos llegando a más o menos la mitad de la vida. En este momento algunas personas tienen la vida encaminada y otras están al borde del derrumbe. 

Más allá de cualquiera de las dos opciones empieza a ocurrir algo en nuestra psique: Primero que esta segunda mitad de la vida-en este momento- ocurre un poco más tarde, es posible comenzar a ser feliz más tarde de los 40 o más tarde de los 50 años. El problema fundamental es que queremos vivir nuestra vida en la segunda mitad, con las reglas que aprendimos en la primera mitad. 

¡Y es imposible! La vida humana puede compararse con el recorrido que hace el sol: por la mañana asciende e ilumina el mundo, al mediodía alcanza su grado más alto y a la tarde comienza a disminuir su luminosidad. La mañana y la tarde son igual de importantes. Sin embargo la luz es diferente. Las reglas son diferentes. Aceptar esta realidad significa reconocer la curva vital, a la cual debemos ajustar nuestra realidad. El camino ahora es hacia adentro. El camino ahora es hacia la introversión en lugar de la expansión. Lo que debemos encontrar en la juventud ya lo encontramos,  ahora  la persona en la tarde debe realizar un camino interno hacia los descubrimientos que guarda. Ese camino empieza con la aceptación de su propia Sombra. Significa dar lugar a esos rasgos ocultos que no son negativos sino negados, pueden ser por ejemplo un talento no desarrollado, una manera de plantarse ante la vida que no se había utilizado, un hobby para tener.  Pueden incluir dejar de ser aquella a quien siempre recurren cuando hace falta algo y que siempre está dispuesta a ayudar. Hay miles de ejemplos. Primero, en esta segunda mitad, aceptar la Sombra, dejarla ser, dejar que fluya. Ese camino que comienza así, va a culminar con el desarrollo del  sí mismo. Eso lo hablamos en otro posteo. 






domingo, 16 de junio de 2024

Duelos y cicatrices.

-No recuerdo la voz del papi- Me dijiste con tristeza.
¿Cuánto tiempo dura el duelo? ¿Cuántas formas adopta? 
Porque no es un año como dicen. Un duelo puede tener un tiempo muy variable de permanencia en nuestro espíritu y en nuestro corazón. Va a depender de cuestiones muy singulares, muy propias de cada persona. Ningún duelo dura lo mismo. Dos personas con una pérdida semejante transitan su duelo en un tiempo diferente que puede ser mayor o menor en alguna de ellas. 
Y ¡cuántas formas tiene!  Olvidar la voz del ser amado es otro duelo, uno más luego de la pérdida del ser. 
El tiempo no cura, el tiempo acostumbra. El paso del tiempo aporta sabiduría, nos da herramientas para afrontar esa pérdida. La herida cicatriza, Y esa cicatriz nos recuerda que hemos superado el dolor. ¡Bienvenida sea! Seguramente tenemos días mejores que otros. ¡Bienvenidos sean!. Te abrazo en el corazón. 

martes, 11 de junio de 2024

Solo Entonces

 



¿Como decir adiós, cuando no se pudo decir adiós? 

Ante esa ausencia del otro, miles de preguntas pueden aparecer, por ejemplo ¿Que hice para que ese otro desapareciera así? Actualmente se habla de gohsting, el "fantasmeo": Nos conocimos, estaba todo bien, fué maravilloso, y de repente no responde los mensajes, no te clava ni siquiera el visto, simplemente el otro desaparece sin dejar una señal del porqué.¿Fue mi culpa? 

Ese familiar con el que de pronto dejaste de hablarte...

Ese amigo o amiga, con quien  nunca te despediste y sencillamente, no se hablan más. 

Hay muchas situaciones en las que la falta de una despedida, deja algo que no se cierra nunca.  El poder de las despedidas, es inmenso. A veces no podemos, no encontramos las palabras, o no hubo oportunidad o...algo pasó, que la despedida, solo es una ausencia. 

Ante una despedida que no pudo ser, se impone el ritual, para cerrar de una vez esa situación. En este caso, este poema, es un ritual de despedida de mis mujeres ancestrales, con quienes no pude despedirme.¿Las razones? vaya uno a saber. A veces no aparecen razones, y en ese caso, va el ritual de cierre, que culmina una situación para seguir adelante, de manera más sana. 

Este poema es para ellas, mis mujeres ancestrales, y fué publicado en la revista Nudo Gordiano Nª 34.

Gracias a la editora. 

Aqui abajo el link del poema en la revista digital. 

Muchas gracias. 



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